Xalapa, Veracruz.
!¿Que ya es día de muertos?!
Y que las calacas comerán En la tierra de los vivosLo que dejen su voluntadMientras no corran con hambreY mis sesos quieran comerPor qué entonces después de estas fechasSeguro que ya no escribiré...
Buenos días, buenas tardes, buenas noches o madrugadas, depende a qué hora usted este leyendo esta sección, Día de muertos, fecha en la que los vivos dejan comida a sus seres queridos, aquellas almas libres que soltaron ese cuerpo, y aquellas golosinas que después de varias noches en su altar, es alimento para los niños, son estas fechas que recordamos a los que se fueron, ya sea prematuramente, ya sea porque les tocaba, todos son recordados pues nos dejaron muy buenos momentos, y como no adorar estas fechas que nos traen tanta cultura, desde el fondo del “Mictlán” junto a “Mictlantecuhtli” y su esposa “Mictecacihuatl” dios y diosa de la muerte respectivamente, según con las palabras náhuatl, “Mictlantecuhtli” (señor del inframundo) quien era el que gobernaba las almas de los muertos, así mismo era soberano gobernante de las sombras y su adorable esposa “Mictecacihuatl” (señora de la muerte) quien se encargaba de vigilar los huesos de estos, para los que no lo han pillado el “Mictlán” es el inframundo, la falta de cielo o infierno hacia que todos fueran creídos en el inframundo, solo allí, tantos desdichados podían haber caído, claro está, que para un soldado caído su destino era diferente y quien lo recibía era “Teoyaomqui”, así la creencia de muerte evoluciono y por lo consiguiente la forma de verla, con la llegada de la religión el cielo o el infierno eran los únicos lugares donde podías caer, y solo estaba Dios y Satanás ambos peleándose por tu alma, pero de estos ¿Quién rayos se llevaría mi alma al ring? Nada más y nada menos que “La muerte” Así es, la imagen que todos asociamos con la muerte, aquella calavera con sotana o traje o capa, no sé bien que es… negra de la cabeza a los pies, con su Oz en su mano, lista para llevarse las almas y capaz de estar en cualquier lugar a cualquier tiempo, la que no reconoce de nivel social, económico ni racial, no juzga no es el juez, no es el jurado, ella solo es el verdugo...
Día de muertos, no solo se trata de muerte, y hablar de las tristezas, es de recordar, que aquellos que se fueron no desaparecieron, por el simple hecho de ser recordados, viven en nuestra memoria, y allí estarán hasta que estemos con ellos, siguiendo con el nivel cultural, a quien no le gusta el olor del pan de muerto, del mole, los frijolitos o los clásicos tamales, los cuales… serán saboreados algunos para las almas que nos visitan, y otros pues para nuestro estomago deseoso de probarlos, Un altar es una buena opción, siempre son vistosos siempre hermosos siempre en nuestras casas, y esperando a sus visitantes, las calaveritas de dulce, los chocolates, vaya ya le dio hambre a usted, verdad querido lector, pues corra a ver su altar, y si su familia no lo mira, cómase un dulcecito de la canasta, y de paso tráigame uno a mi…
La muerte ha sido motivo de miedo para mucha gente, pero en estas fechas no es para tanto, como olvidar a la famosa imagen de “la calavera Garbancera”, ¿No la reconoce? Es aquella creación de José Guadalupe Posada, yo creo que ya dio de quien hablamos, de principio era una calavera desnuda, en los puros huesos, y con un sombrero elegante, una crítica a aquellos mexicanos que a pesar de su pobreza, aun trataban de fingir ser alguien que no son.
Después pintada por el artista Diego Rivera, por primera vez en el mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” donde ya se le vio con vestido, su clásico sombrero y a un lado de su creador, Diego rivera le dio el nombre el cual, hoy por hoy, se le conoce…
“La catrina”, aquella que para nosotros los mexicanos es la muerte, y si usted no es de México, ahora lo sabe, ella es la encargada de llevarse nuestro cuerpo a la tierra de los muertos, el “Mictlán” y dejarnos en los “purititos” huesos. En medio del mural de Diego rivera, se ve a la catrina como ella sola, que no le importa el nivel social o las riquezas que puedan tener, la catrina a todos se los lleva por igual. Se muestra alegre, se muestra triste, es una calavera como ninguna otra, quizás te coqueteara un poco, pero no esperes que te amé para la eternidad, ella tiene muchos pretendientes y yo no la pienso dejar, y es la que en los versos, a todos se quiere llevar.
Eso nos lleva a las calaveritas literarias, ¿alguna vez le han hecho una? ¿Se han burlado de usted y sus aficiones? No se moleste, es una forma de cariño, quien se procura de hacer una calavera para alguien, seguro es por ser un buen amigo, y al final, siempre acaba igual, la catrina te llevara de donde pueda y en la tumba es lo que te queda, no se tienen datos concretos de donde comenzaron a ser famosas se dice que en el último tercio del siglo XIX no era raro escuchar los pregones de los vendedores de periódicos “aquí están sus calaveras, para que las pueda leer”
La referencia más antigua es del literato Guillermo Prieto, quien en octubre de 1878 escribió una crónica en las páginas de “EL SIGLO XIX” en esta crónica el autor hace mención sobre las costumbres realizadas entre el pueblo el día de muertos, estas que ahora conocemos como “calaveritas” antes se les llamaba “Serenata Fúnebre” y con esto mismo me despido
Aquí termino su servidor
De pregonar sus palabrerías
ahora no queda más que ir
A visitar a la muerte muertita
Que la catrina los acompañe
Si a usted querido lector
Pero que no se lo lleve a la tumba
Dígale que digo yo
Mientras disfruten de todo
De los tamales y sus momentos
Y me voy deseándoles a todos
Tengan muy genial día de muertos
Sergio Daniel Rodríguez Rodríguez