24 de noviembre de 2011

Gastronomia mexicana

Nallely Sujhei Méndez Sanchez
CSETJ
Xalapa, Ver.



LA GASTRONOMÍA MEXICANA


REVOLUCIÓN MEXICANA








Para todos los seres vivos es esencial alimentarnos, es un instinto básico por el cual se da la renovación de la energía que se gasta día con día. El ser humano no es ajeno a ello, diariamente adquirimos comer: y bien dicen a todo se acostumbra uno, menos al no comer. La diferencia está en que si bien acudimos a nuestros sentidos, evitando por ejemplo productos que por apariencia o su olor adivinamos no comestible, el modo que lo hacemos es ante todo una práctica cultural, es decir, una fundada en nuestra capacidad de comprender y transformar nuestro entorno a partir de conocimientos compartidos y adquiridos pacientemente por el conjunto social.





La comida mexicana no es como muchos quisieran, el grandioso sabor del chile toscamente con tortillas y frijoles. La cocina mexicana es una manera de ver la vida, es el barroco llevado a su último extremo, es una etiqueta cortesana que no pueden vivir ni los racionalistas (hijos de la fast food) ni los barbaros puritanos (hijos de la comida low fat). Tal vez viniera bien a la tan llevada y traída identidad del mexicano, sabernos orgullosamente “hijos del maíz”.





La cocina de México reúne tradiciones gastronómicas milenarias de origen indígena, a las que se añadieron, a partir de la Colonia, los aportes de la rica gastronomía española.





Las gastronomías mexicanas fueron consolidando las características que hoy las identifican. La primera intervención francesa en México es conocida también por Guerra de los Pasteles, conflicto ocasionado según la leyenda por la deuda que dejaron unos soldados de la republica a un pastelero francés de Tacubaya.  Durante la intervención.





No existe un concepto único de cocina mexicana, ya que, aunque se mantienen ciertos ingredientes y tendencias comunes entre la diversidad, se establecen diferencias de región en región, y cada estado mexicano posee sus propias recetas y tradiciones culinarias. Existen ciertas obras de la gastronomía local que se han extendido por regiones más extensas o incluso a nivel nacional. Este es el caso de platillos como la cochinita pibil (yucateca), el mole poblano, el pozole (identificado con Jalisco y Guerrero), el cabrito (neoleonés) y así por el estilo, con una lista inacabable.





En el Porfiriato las clases altas comenzaron a mostrar preferencia por las cocinas europeas. Ello trajo como consecuencia el relegamiento de la cocina mexicana mas sofisticada a los ámbitos de la comida casera, pero no implico el abandono total de costumbres antiquísimas como la ingesta de tortillas de maíz. Al concluir la revolución mexicana, la gastronomía nacional fue ensalzada nuevamente como parte del programa nacionalista de los gobiernos emanados de esa guerra civil.





Cabe señalar que el día 16 de noviembre de 2010 la comida mexicana junto con la cocina francesa, fueron declaradas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.





Patrimonio cultural inmaterial significa las prácticas, representaciones, expresiones, conocimientos y habilidades, así como los instrumentos, los objetos y artefactos, los espacios culturales asociados con lo mismo que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconocen como parte de su legado cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, transmitido de generación a generación, es constantemente recreado por comunidades y grupos en respuesta a su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, y les proporciona un sentido de identidad y continuidad, promoviendo de este modo el respeto por la diversidad cultural y la creatividad humana.





En el periodo de la revolución mexicana (1910 - 1921), en el barrio de Bella Vista, en Ciudad Juárez (Chihuahua) había un señor llamado Juan Méndez que tenía un puesto de comida. Para que no se le enfriara la comida, tuvo la idea de hacer tortillas de harina de trigo grandes y colocar los rellenos dentro, enrollando las tortillas y colocándolas dentro de mantelitos para mantenerlas calientes. Eran tantos los pedidos que recibía, que decidió comprar un burro para trasladar  la comida y cruzarla por el Río Bravo. Fue grande el éxito de su comida que con el tiempo comenzaron a llegar mexicanos y estadounidenses de todas partes preguntando por la comida del "burrito". Fue así como nació la denominación burrito.





El burrito es el plato regional del estado de Chihuahua, en donde se puede consumir a cualquier hora del día como plato principal o como comida rápida. Existen variantes fuera del estado, pero no son como los originales, que se preparan con una tortilla de harina de aproximadamente 30 cm de diámetro con guisos clásicos como frijoles con queso o asadero, chile relleno, chicharrón, huevos con chorizo, carne seca, barbacoa, deshebrada de res en salsa verde o roja y picadillo (Carne molida con papas/patatas en cubitos guisados al gusto)









Burritos


(4 Personas)


Ingredientes


Procedimientos


  • Tortillas de harina

  • Frijoles fritos

  • Carne asada y picada en tozos pequeñitos

  • 6 +2 jitomates medianos

  • cilantro

  • 1 diente de ajo

  • sal

  • 4 chiles de árbol secos

  • aceite






Para la salsa


1. Guisar en aceite los chiles secos (esperar a que el aceite esté caliente y poner los chiles solo un momento, en cuanto se cambien su color a rojo oscuro, sin quemarlos).


 2. En la cacerola que guisamos los chiles, solo retiramos el exceso de aceite, asamos los 6 jitomates hasta que se cuezan bien por dentro.


3. Licuar primero el ajo y los chilles guisados con sal al gusto, las hojas de tres ramitas de cilantro y 1 jitomate.


 4. Agregar el resto de los jitomates a la licuadora, y listo huele tu salsa, excelente!





aderezo


1. picar aparte, en cuadritos pequeños 2 jitomates 1/4 cebolla 1 chile serrano verde y cilantro 1 ramita, mezclar con una pizca de sal.





para los burritos


1. calentar un poco a fuego bajo la tortilla de harina.


 2. una vez que la tortilla esté suave, sacarla del fuego y embarrarle los frijoles fritos, sin llegar a las orillas


3. agregar al centro a forma de fila la carne asada en trocitos.


 4. agregar en la misma fila, el aderezo y una cucharada de salsa a lo largo del burro. 5. enrollar el burro y cerrar de las puntas.


6. poner un instante más en el comal caliente y servir.